FUEROS LEGALES O LEYES
Un fuero es un código o compendio escrito de leyes, que regula las relaciones sociales de una comunidad. A Herencia, en su repoblación, se le concede (se hace como una concesión, como su privilegio jurídico de mayor o menor alcance en la actuación real o estatal), el Fuero de Cuenca.
Este fuero del siglo XI I, prototipo de los de su tiempo para régimen municipal, fue romanceado (puesto en castellano) en el siglo XIII, cuando los reyes decidieron que para la administración del Estado era más fácil entenderse en la lengua de Castilla.
Este código legisla sobre todas las cuestiones posibles en las relaciones humanas de aquel tiempo: organización y gobierno de las poblaciones (concejos, alcaldes, escribanos), organización militar, justicia, iglesia, la familia, el matrimonio, trasmisiones de bienes, relaciones entre las personas diversas (ciudadanos, judíos, moros, caballeros, nuevos pobladores, señores, artesanos), recursos económicos, agricultura, ganadería, propiedad (acceso, trasmisión, compraventa), caza, pesca, juegos, etc. Tiene un total de 43 capítulos con un promedio de varias decenas de artículos cada uno. Su procedimiento operativo es el siguiente: el artículo enuncia un delito o falta posibles y a continuación propone una sanción adecuada según su buen entender. Es un fuero que no tiene desperdicio para el conocimiento del derecho y de la especie humana.
Veamos algunos ejemplos.
En el Capítulo XI, donde se legisla sobre "Que nadie pague la pena pecunaria de homicidio por hombre que resulte muerto en los juegos"; se encuentran artículos que amplian la norma general a los siguientes casos (ejemplos):
11. Por deshonra del cuerpo en una aldea.
12. El que presente una querella a los alcaldes.
13. El que forme bando en la ciudad.
14. El que mate a un invitado.
20. El que hiera o mate a un moro de paz.
30. El moro de paz que hiera o mate a un cristiano.
Después se especifican las correspondientes penas.
27. Cualquiera que viole a una
religiosa, sea despeñado, si se le puede capturar; pero si no, pague 500
sueldos de los bienes que posea (el sueldo es una moneda de la época).
29.E1 que insulte a una mujer ajena llamándola puta, rocina o leprosa, pague 2 maravedís (unidad de cuenta monetaria de la época), y, además, jure que no sabe si aquel defecto se da en ella.
En el artículo 18 del Capítulo XII, "que trata de los insultos de los hombres y otras muchas vilolencias", se encuentra lo que sigue:
30. El que mese la barba a alguno pague 200 maravedís y salga enemigo, si el demandante lo puede probar; pero si no, sálvese con doce vecinos y sea creído, o responda a su par.
31. El que obligue a otro a tragarse una inmundicia, pague 300 sueldos.
32. Todo el que invente una cantinela injuriosa de otro, pague 10 maravedís.
33. El que hiera a alguien con un huevo, con un cohombro, con un pepino, o con cualquiera otra cosa que pueda ensuciarle, pague 10 maravedís, si el demandante puede probarlo; pero si no, sálvese con 2de 4 nombrados de su colación y sea creído.
Así son casi todos de este inapreciable Fuero de Cuenca por tantas cosas, y de esta guisa son las "quaestiones juridicae" con las que los alcaldes y regidores de concejos y villas se las tenían que ver para hacer justicia (si era posible) en estos siglos medievales.
No tiene desperdicio, porque, aunque no veamos las conductas, si leemos las sanciones que les imponen. En cuanto a las influencias, las tiene del derecho romano y del derecho germánico.
En la Carta-Puebla de HERENCIA se dice: "E todos los pobladores que en Herencia poblaren, pueblen afuero de Consuegra".
O sea, que se han de regir por el Fuero de Consuegra, concedido por Alfonso VIII, que es a su vez una adaptación del Fuero de Cuenca, el más importante y seguido de los fueros municipales (donde se incluyen ciudades, villas, concejos, aldeas y lugares) de la Castilla de estos siglos.