CAPITULO 4º
Llegados al año de 1784 se produce un total trasiego de poderes de política y administración que acabaron, con reposo y sosiego, en la indenpendencia de Puerto Lápice que hasta entonces dependía del entendimiento de la justicia herenciana.
Y como todo desarrollo sin avances en los saberes es causa perdida, amigo Sancho, en 1785 se pone en marcha una "escuela para niñas pobres" dirigida por el ilustre Don Vicente Remón de Moncada.
Mi amo, sí que es buen partido el llenarse de cultura para el desenvolvimiento del quehacer diario. Buena idea fue ésta de las escuelas que fueron tomando cuerpo en la actividad diaria de este pueblo.
Aunque en los temas de la muerte hay que andar a hurtadillas, preciso era ubicar un lugar santo donde reposasen eternamente los moradores de Herencia.
Así, el 30 de Abril de 1787 se inagura el Cementerio Parroquial situado tras la ermita de San José.
En 1923 quedó inagurado el Cementerio Municipal en funcionamiento en los días de hoy.
¡Bien parecen gigantes estos molinos de viento que como en toda la Mancha aparecen en los altos de Herencia!.
En Septiembre de 1790 se construyó el primero de ellos en tierras herencianas. Llegaron a existir once molinos.
De algunos de ellos aún hoy conservo sus nombres: "Maritornes", "La Dueñas Dolorida", "La Duquesa", "Teresa Panza", "El Ama", "La Sobrina" y, ¡cómo no!, mi sin par "Dulcinea".
De veras, ¡qué bellos nombres! que homenajean a mi creador y a la más bella historia nunca ideada de la que soy honrado partícipe.
También me vengara yo si pudiera, amigo Sancho, fuera o no fuera armado caballero, de la invasión de los franceses en nuestras tierras. Y confirmo esto por haber visto los actos de la triste tragedia de la Guerra de la Independencia (1808-1812) donde Herencia estuvo ocupado por tropas de Napoleón. La Parroquia de Herencia fue atacada y el Convento de Mercedarios fue utilizado como cuartel.
No tema, señor Don Quijote, que mejor juez en la historia es el cielo, y así enardeció en nuestros paisanos una llama capaz de espantar a los extranjeros, para saber hasta donde llega el gusto del vencimiento del enemigo.
Póstrate, ¡oh, Sancho!, pues este es el día en el cual se ha de ver el bien que nos tiene guardado el cielo; éste es el día, 20 de Octubre de 1819, en que se ha de mostrar, tanto como en otro alguno, la hermosura del cuadro de Nuestra Señora de la Concepción en el Altar Mayor de la Iglesia Parroquial. 12500 reales fue el valor pagado a su pintor Zacarías Velázquez.
Amo, ante la hermosura de la obra, sólo mi sapiencia alcanza a reflejar lo puro de mi fe: AVE MARíA PURíSIMA.

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