Inquisición

En la segunda mitad del siglo XIII, la recién instituida Inquisición Papal comenzó a ocuparse de cargos de hechicería. Alejandro IV, ordenó en 1258 que los inquisidores deben limitar su intervenciones a casos con alguna clara presunción de creencias heréticas (manifeste haeresim saparent). Pero como la brujería, con sus prácticas diabólicas, está muy ligada a la herejía, la persecución de brujas no se evitó.

En Toulouse, Sede de la herejía de los Cátaros, fue donde en 1275 se dio el primer caso conocido de una bruja llevada a la hoguera por la sentencia jurídica de un inquisitor (Hugues de Baniol. La mujer, "confesó" haber dado a luz un monstruo, resultado de su relación carnal con espíritus malignos y haberlo alimentado con carne de infantes la cual procuraba en expediciones nocturnas. La posibilidad de relaciones carnales entre seres humanos y demonios era aceptado por algunos grandes teólogos como Santo Tomas y San Buenaventura, sin embargo, en la Iglesia prevalecía el sentir contrario. Un testigo poco amistoso a la Iglesia, Riezler reconoce que "entre los representantes oficiales de la Iglesia, esta tendencia más saludable prevaleció hasta los umbrales de la epidemia del juicio de brujas, o sea, hasta avanzado el siglo XVI".

En el siglo XIV algunas constituciones papales de Juan XXII y Benedicto, estimularon mucho el enjuiciamiento por brujería y otras prácticas mágicas por parte de los inquisidores, especialmente en el sur de Francia. En un juicio a gran escala en Toulouse en 1334, de 63 personas acusadas de ofensas de este tipo, 8 fueron entregadas al poder secular para ser quemadas. El resto fueron a prisión de por vida o con largas sentencias. Dos de las condenadas, ambas mujeres mayores, después de ser torturadas, confesaron haber asistido a un aquelarre de brujas, haber allí adorado al demonio y ser culpable de indecencias con él y otras personas presentes y haber comido carne de infantes. En 1324 Petronilla de Midia fue quemada en Irlanda por recomendación de Richard, Obispo de Ossory. Durante este período, las cortes seculares acusaban y enjuiciaban por brujería con igual o mayor severidad que los tribunales eclesiásticos. Se usaba la tortura y la hoguera.

Alrededor del año 1400 hubo muchos enjuiciamientos de brujas en Berne (Suiza) por manos de Pedro de Gruyères, (juez secular). También jueces seculares en Valais (1428-1434) mataron 200 brujas y en Briancon en 1437 más de 150.


PROCESOs (EN ESPAÑA)

Todos los procesos comienzan por delatación o noticia equivalente a ella, originada, generalmente, por personas a las que los "servicios" de estas hechiceras no les habían dado ningún resultado práctico, aunque también por venganza.

Formado el concepto de que los hechos eran dignos de inquirir sobre su certeza, se examinaban los testigos y se incoaba el sumario. Una vez estudiado el caso, si se veían motivos para seguir adelante, se dirigían cartas a los restantes Tribunales para saber si en ellos había antecedentes del presunto culpable. Los cargos se daban a los calificadores del Santo Oficio para que opinasen si había o no censura teológica, esto se llama calificación.

Tras estos pasos previos, el fiscal solicitaba el encarcelamiento del reo en las cárceles secretas. A los tres días de estar en ellas, al acusado se le daban tres audiencias, llamadas de moniciones, porque se le amonestaba que dijera la verdad. Después de estas audiencias se le leian los cargos y si los negaba se le aplicaba tormento.

El siguiente paso era el de la acusación, tras lo cual el detenido podía elegir defensor. A continuación venía la presentación de pruebas, y entonces el tribunal decretaba que se hiciese publicación de testigos y probanzas. Se volvía, después, a llamar a los calificadores y se les mostraba, por extracto, todo lo que había de nuevo en él proceso. El paso final era la sentencia, que en la inmensa mayoría de los casos era muy benigna, consistiendo, como máximo, en algunos años de destierro y 200 azotes. A los hombres se les solía condenar, a lo sumo, a algunos años en galeras y a veces las hechiceras eran condenadas a pasar algún tiempo en Casas de Recogidas

Desde prácticamente los primeros momentos de su existencia, y hablando en términos muy generales, los inquisidores sintieron poco interés por los casos supersticiosos. Así, en carta de la Suprema de 1539 se dice: "... en cuanto a los negocios de las brujas despáchense con toda brevedad... inclinados por la causa siempre más a misericordia que a rigor".

Esto se lleva ya como norma a partir de las instrucciones inquisitoriales de 1614. Desde esa fecha cesan las pocas quemas de brujas que anteriormente se habían dado, aunque estas instrucciones no reflejen, fundamentalmente, más que el escepticismo de unos burócratas asentados en la Corte.

Estos inquisidores solían ser hombres de leyes, escrupulosos y realistas, terribles con los judaizantes y protestantes, pero benignos y compasivos con las hechiceras y brujas, a algunas de las cuales defendieron de esta calificación, de las que las acusaba la opinión pública.


Casos de Inquisición en Castilla La Mancha

Por provincias los casos se reparten de la siguiente manera:
Albacete: 49.
Ciudad Real: 85.
Cuenca: 246.
Guadalajara: 76.
Toledo: 105.
De los 561 procesados, 342 corresponden a mujeres y 219 a hombres.

Estos procesos no constituyen más que la punta del iceberg, puesto que tan sólo eran denunciadas aquellas personas que por algún motivo especial se enemistaban con la comunidad o con alguien de ella, estando el resto plenamente integrado en la sociedad.

Esto se aprecia bien en las visitas de distrito, que eran las inspecciones periódicas que debían girar los inquisidores en sus territorios. Pues bien, en las de Toledo, las únicas debidamente estudiadas, son prácticamente nulas las referentes a hechicería o superstición.

De Herencia no se tienen datos de ningun caso de Inquisicion.


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